Alaska Literacy Program celebra 50 años nombrando a dos nuevas codirectoras Por pedro graterol
Amy Facklam leading Programs and Marisol Vargas leading our Operations.
Mientras ALP cumple 50 años, dos educadoras de larga trayectoria asumen el liderazgo, prometiendo un apoyo inclusivo y en constante evolución para los diversos estudiantes adultos de Alaska.
En su 50.º aniversario de servicio, el Alaska Literacy Program (ALP) marca un hito importante, no solo en longevidad, sino también en liderazgo. La organización, que ha pasado cinco décadas ayudando a adultos a leer, escribir, hablar inglés y desenvolverse en la vida en Alaska, ha nombrado a dos educadoras con amplia experiencia, Marisol Vargas y Amy Facklam, como sus nuevas codirectoras ejecutivas, lo que representa una continuidad reflexiva de su misión, un profundo respeto por la experiencia vivida y un paso decidido hacia el futuro de la educación para adultos en el estado.
Así como evolucionan las exigencias de la vida moderna, también lo ha hecho la definición de alfabetización de ALP. “Alfabetización es una palabra muy amplia”, dijo Facklam, quien ha sido parte del equipo de programas de ALP. “Sí, significa saber leer y escribir, pero también incluye la capacidad de comprender información y tener conocimiento en un área específica: alfabetización digital, en salud, habilidades laborales, y mucho más”.
Ambas líderes tienen una profunda trayectoria dentro de la organización. Vargas, quien llegó a ALP como estudiante hace casi 16 años, ha trabajado prácticamente en todos los roles desde entonces. “He sido testigo del impacto que tiene la alfabetización en individuos y familias,” comentó. “Este hito es una oportunidad para honrar el legado de quienes construyeron ALP y fortalecer los sistemas que lo sostendrán en el futuro.”
Aunque comparten el rol, sus enfoques son complementarios. “Confiamos la una en la otra y respetamos lo que cada una aporta”, explicó Vargas. “El buen trabajo en equipo significa ser honestas, abiertas y estar siempre enfocadas en nuestra misión compartida”.
La inclusión cultural es un pilar central de esa misión. “Lo logramos contratando a personas diversas que representen a las comunidades que servimos y recibiendo con los brazos abiertos a cualquiera que necesite nuestros servicios”, dijo Facklam. Vargas añadió: “Cada estudiante aporta su propia cultura, idioma y experiencia. Tratamos de construir programas que respeten e integren eso”.
Entre sus prioridades inmediatas están fortalecer alianzas y asegurar financiamiento sostenible. Pero ambas líderes tienen la mirada puesta en el largo plazo. “El éxito”, dijo Facklam, “significa que los estudiantes y miembros de la comunidad se sientan bienvenidos y puedan acceder a servicios que sean significativos para ellos”. Para Vargas, se trata de construir “sistemas claros que apoyen a nuestro equipo y a nuestros estudiantes”. “Es un honor asumir este rol junto a Marisol”, reflexionó Facklam. “Me emociona ser parte de asegurar que ALP pueda ofrecer educación para adultos y alfabetización familiar durante los próximos 50 años”.