Alaska LNG entra en una etapa crítica
El megaproyecto de gas natural Alaska LNG, discutido durante décadas, ha entrado en una fase decisiva mientras legisladores debaten cambios tributarios diseñados para impulsar la construcción del gasoducto.El proyecto Alaska LNG transportaría gas natural desde el North Slope a través de un gasoducto de 807 millas que se extendería hacia el sur hasta Nikiski, donde el gas sería licuado y exportado a mercados asiáticos. El sistema también busca suministrar gas al centro-sur de Alaska a partir de 2029 antes de expandirse a exportaciones a gran escala en 2031.
Propuesto originalmente a comienzos de los años 2000, el proyecto ha pasado por múltiples estructuras de propiedad y rediseños. Actualmente, Glenfarne Group posee el 75% del proyecto y lidera los esfuerzos para asegurar financiamiento y finalizar acuerdos con productores del North Slope, incluyendo Hilcorp, ExxonMobil y ConocoPhillips. A principios de este año, ConocoPhillips firmó un acuerdo de 30 años para suministrar gas natural durante la primera fase del proyecto. El futuro del proyecto ahora depende en gran medida de su viabilidad económica. Durante una sesión legislativa especial convocada por el gobernador Mike Dunleavy, los legisladores han pasado semanas revisando una propuesta de reestructuración tributaria destinada a mejorar las perspectivas financieras del proyecto. La propuesta reemplazaría gran parte del actual sistema estatal de impuestos a propiedades petroleras por un impuesto menor vinculado al volumen de gas transportado por el gasoducto. Ejecutivos de Glenfarne afirman que el cambio es esencial para atraer financiamiento. Representantes de la compañía dijeron a legisladores y líderes de la industria que bancos internacionales están evaluando el proyecto mientras continúan las negociaciones sobre acuerdos de suministro y un contrato de compra de gas con Enstar. En el centro del debate está la posibilidad de que Alaska LNG pueda mantenerse competitivo en los mercados globales mientras aumentan los costos de construcción. Estimaciones financieras estatales presentadas a los legisladores sugieren que el proyecto enfrenta un margen de rentabilidad muy estrecho. Analistas señalaron que, si los costos del gasoducto aumentan significativamente, el precio que compradores en Japón pagarían por el gas de Alaska podría superar los precios promedio recientes de contratos de LNG en Asia. La estimación oficial del costo del proyecto se ha mantenido alrededor de los 45 mil millones de dólares durante años, aunque varios legisladores han cuestionado si la inflación ha elevado considerablemente el costo real. El proyecto también enfrenta un desafío legal impulsado por un grupo de jóvenes de Alaska que argumenta que el respaldo estatal a Alaska LNG viola protecciones constitucionales relacionadas con los recursos naturales y los impactos climáticos. El caso fue desestimado este año por una jueza de la Corte Superior de Alaska, quien determinó que esas decisiones de política pública corresponden principalmente a los poderes legislativo y ejecutivo, y no al sistema judicial. La Corte Suprema de Alaska ahora revisa esa decisión. Incluso después de esa desestimación, la incertidumbre continúa rodeando a Alaska LNG mientras legisladores, desarrolladores e inversionistas evalúan si el megaproyecto finalmente podrá pasar de la planificación a la construcción. |