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Bertha Preciado
​Una dama con mucho talento y valor​

por georgina arias avila

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Bertha Preciado no pierde la chispa a sus 85 años. Mira hacia atrás y habla de su historia de vida con alegría, sin resentimientos. Esta maestra de primaria llegó a Alaska de “berrinche”, como dice. “Me divorcié y para mis padres era impensable lo que había hecho pues eran muy religiosos y les daba pena lo que pensara la gente. Mi papá tenía un mapa del mundo en su escritorio y lo primero que vi fue Alaska. Así fue como elegí emprender una nueva vida y dejar Ciudad de México”.

Bertha pone sus pies en el aeropuerto de Anchorage en 1977, agarrados a su mano venían sus tres pequeños hijos (Rogelio, Fernando y María). No tenía un plan. Una viajera le ofreció cobijo en su hogar hasta acomodarse en un pequeño departamento.

Empezó en la cocina de restaurantes de comida mexicana. Primero en La casita y luego en La Mexicana, en el que trabajó muchos años y se siente agradecida pues el propietario la patrocinó para que adquiriera la ciudadanía norteamericana. Luego, fue maestra en un jardín de niños Montessori, mientras en las noches era mucama en el hotel Hilton. “Una noche un huésped borracho me golpeó la cara. Ese desdichado momento, hizo que tomara, junto a mi hija, la decisión de emprender.  Abrimos Maria ‘s Learning Little Land, con un programa preescolar bilingüe. Los niños usaban uniforme y nuestros escolares eran hijos de abogados y jueces, pues estábamos cerca de la corte. He asistido a la graduación de bachillerato de varios exalumnos en diferentes estados”.

Bertha se ha desempeñado en varios campos, es bailarina y coreógrafa de bailes tradicionales mexicanos. Desde pequeña, mostró su talento en el ballet de Bellas Artes en su natal México. Creó el primer grupo de ballet, denominado ‘Viva México”, en Anchorage. Es escritora y poeta. Ha escrito libros de poesía romántica y una obra de teatro llamada “Adáptate”, que presenta los pros y contras de la vida de los migrantes latinos en Estados Unidos.

En cada una de sus etapas sintió que la cultura latina era siempre un apoyo en los momentos duros de la vida. “Eramos pocos latinos en Alaska en mi época y nos dábamos la mano”.

Tuvo un hijo más, se llama Oliver. “Es del mismo papá”, dijo. Pero aclara que si tuvo un hermoso matrimonio por más de 20 años con un señor de Guatemala. “Se fue después de muchos años, pero fue un abrigo lindo que duró un tiempo”.
Bertha se adaptó a Alaska y describe así sus logros. “Sentí que pertenecía a ‘la última frontera’. Me encanto el clima frío. Era yo con mis hijos y no tenía que dar cuentas a nadie. En un mundo en el que necesitaba probarme quién era yo. Presumir a mí misma de todo lo que con mi esfuerzo podía hacer. Aprendí a dar la mano y a recibir. Quiero mucho a Alaska”.

Ella vive en un apartamento para residentes de la tercera edad y disfruta sus días tejiendo, pintando y bordando. Su mayor orgullo son los triunfos que lograron sus hijos, todos profesionales por sus propios méritos. “A los hijos no se les pasa factura. En mi casa no hubo castigos, sino premios. La historia la escribe el viento y el viento no tiene memoria”, concluyó.
​
Bertha nos comparte una poesía de su autoría.
​La voz latina
Por Emilia

Ya somos parte de las estrellas que engrosamos tu bandera
Crecimos en tu historia y tus batallas
Como pintorescas aves se pronuncian nuestros nombres
Chávez, Pérez, Díaz…
 
Engrosamos las multitudes en las líneas de trabajo
Ya somos ciudadanos de un país de privilegios
Nadie reconoce nuestras huellas,
seguimos siendo invisibles
Somos diferentes.
 
Nuestros hijos desconocen el por qué de su piel cierva
El ritmo de sus caderas
y risa tan ruidosa
No conocen nuestra tierra
No hablaron con los abuelos
pero cantan esos coros
y les gusta mi cocina.
 
Nacieron con la herencia del lenguaje de su madre
Yo ya conozco el idioma, pero tengo ese dejo del acento latino
En mis ojos hay nostalgia de otros cielos
Está mi guitarra y sus ecos.
 
Sabes hijo no sé quién vino primero
Los ingleses, los chinos, mexicanos o irlandeses
Pero todos fuimos llegando
Mezclamos los sabores
La cueca, la cumbia y la salsa
 
De quién es el privilegio de decir quiénes contamos
Quién hizo el formulario para saber quiénes somos
Legales o ilegales
Solo somos ciudadanos de un país extranjero
Somos la latin estrella
que conforma la bandera.
 
Y un café con dos de azúcar.

PROUDLY POWERED BY SOL DE MEDIANOCHE NEWS, LLC.
Sol de Medianoche is a monthly publication of the Latino community in Anchorage, Alaska