Cuaresma y la tradición de no comer carne los viernes
La Cuaresma es el periodo de cuarenta días, que inicia el miércoles de ceniza, que este año fue el 18 de febrero y termina el Jueves Santo, este año el 2 de abril. Es celebrado por las tradiciones católicas, como las de la Iglesia católica romana, la ortodoxa y la anglicana. También por algunas iglesias protestantes, como las luteranas, metodistas, presbiterianas y moravas, entre otras.
Los cuarenta días tienen un gran significado en el mundo de la Biblia. Por ejemplo, el diluvio duró cuarenta días; durante cuarenta años el pueblo de Israel caminó en el desierto para llegar a la tierra prometida; y Jesús fue tentado durante cuarenta días en el desierto por Satanás. Ese simbolismo se trasladó a la Cuaresma, entendida como un tiempo de preparación espiritual para la Pascua, que incluye el arrepentimiento, el ayuno y la oración. Hay una tradición que llama particularmente la atención y quiero explicarla aquí: no comer carne los viernes. La tradición se remonta a los primeros siglos del cristianismo. La abstinencia de carne se hacía en homenaje a la memoria de Cristo, quien sufría y moría el día de Viernes Santo. Además, había un factor importante: el costo. Por lo general, en la antigüedad, la carne, especialmente la de res, era mucho más costosa y asociada al lujo que el pescado, debido a que tener ganado implicaba muchos más recursos naturales, como agua, pasto y amplias extensiones de tierra. Por ejemplo, actualmente se usa un promedio de 15,000 litros de agua para producir un kilo de carne de res. En cambio, en el pasado, las poblaciones y ciudades más grandes se concentraban en zonas cercanas a grandes fuentes de agua, como el mar, los ríos y los lagos. Por lo tanto, el pescado era más asequible y la comida común de las clases trabajadoras, dejando la carne para ocasiones más especiales. Hoy en día, probablemente no sea igual, debido a la masiva industria del sistema productivo, la carne y el pescado pueden tener similares precios, incluso cierto tipo de pescado llega a ser extremadamente costoso según la región. Consecuentemente, no comer pescado los viernes se veía como un método para liberar recursos destinados a la carne y donarlos a los pobres y necesitados. Es importante recalcar que el cristianismo siempre es una fe vivida en comunidad, no en el individualismo. A veces puede haber la malinterpretación de que crecer espiritualmente es solo para mi bienestar personal, pero para quienes seguimos a Jesús, siempre se conecta con los demás. La invitación para quienes celebramos la Cuaresma es renunciar a algo o ahorrar dinero de los gustos personales y con ello ayudar a alguien de mi comunidad. Por ejemplo, donar comida a un banco de alimentos o ser voluntario en actividades de servicio a otros, especialmente a los más vulnerables. No está de más seguir comiendo pescado, especialmente el salmón, para que cuando llegue la nueva temporada de pesca, haya espacio en la nevera. Y no olvidemos el dinero que se iba a destinar al asado, donarlo para una noble causa. Rev. Israel Portilla-Gómez es rector asociado en St. Mary’s Episcopal Church. 2222 E Tudor Rd, Anchorage, AK 99507. [email protected]. (907) 563-3341. Ext. 13. |