De México a Alaska: la travesía de una gimnasta marcada por la resiliencia
por sdmn
De México a Alaska, la trayectoria de María José Prieto en la gimnasia es una historia de resiliencia, pasión y orgullo.
Cuando María José Prieto era una niña en México, su amor por la gimnasia no comenzó en un gimnasio, sino con una voltereta. “Vi a una niña haciéndolas en la escuela y le rogué que me enseñara,” recuerda. “Me parecieron lo más cool del universo.” Pronto empezó a dar marometas por toda la casa, rompiendo lámparas hasta que su mamá, cansada, decidió llevarla a clases. “Desde el primer día que entré al gimnasio, dije: ‘De aquí soy’”. Me enamoré completamente”.
Esa pasión la llevó miles de kilómetros al norte, a la Universidad de Alaska en Anchorage, donde hoy compite con el equipo de gimnasia de los Seawolves. “En México es muy difícil combinar el deporte con los estudios”, explica. “Generalmente tienes que elegir uno. Yo no estaba lista para dejar la gimnasia”. Después de un año sabático y varios rechazos, decidió intentarlo una última vez y aplicó a UAA. “Gracias a Dios, las entrenadoras me aceptaron, me ofrecieron una beca y me dieron la oportunidad de venir”.
Su carrera ha estado llena de triunfos y desafíos. Fue campeona nacional en piso y salto, y estuvo muy cerca de clasificar a los Juegos Panamericanos. Pero las lesiones han puesto a prueba su fortaleza: una cirugía de rodilla, un hombro dislocado y muchos obstáculos. “Como atleta, no solo te caes físicamente; también te caes mentalmente”, reflexiona. “La gimnasia busca la perfección mientras la gente juzga cada movimiento. Tienes que aprender a ser amable contigo misma”.
Adaptarse a la vida en Alaska tampoco fue fácil. “Tuve que acostumbrarme al frío, a un nuevo idioma y a un tipo de entrenamiento distinto”, cuenta. Pero encontró calidez entre sus compañeras y en la comunidad. “Aquí, si una se cae, el equipo está ahí. Se trata de apoyarnos unas a otras”. “Las montañas son impresionantes”, añade. “Nunca había visto la nieve en mi vida”.
Prieto mantiene con orgullo su conexión con México. “Soy orgullosamente mexicana y siempre lo seré”, afirma. “Cocino comida mexicana, enseño canciones y comparto con mis amigas para que conozcan el lado bonito de mi país”. Representar a México en Alaska la llena de orgullo. “No ha sido fácil, pero cada sacrificio ha valido la pena. Esto apenas comienza”. Puedes ver a María José Prieto y al equipo de gimnasia de UAA Seawolves en acción esta temporada. Ven a apoyarlas y respalda el deporte local en Anchorage.