Día de Acción de Gracias. Ser agradecidos es para nuestro bien
por rev. israel portilla-gómez
En el mes de noviembre se celebra en Estados Unidos el Día de Acción de Gracias. Otros países también llevan esta tradición para celebrar la gratitud por las cosechas recibidas durante el otoño y disfrutar de la abundancia de la tierra.
Ser agradecido implica un acto de reflexión acerca de las innumerables bendiciones que recibimos cada día desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Muchas veces no somos conscientes de ello porque andamos ocupados con el trabajo, haciendo nuestros deberes o distraídos en la cotidianidad de la vida.
Por lo tanto, quiero invitarlos a reflexionar sobre cómo lo que somos es gracias a la influencia de tantas personas y de toda la creación a nuestro alrededor. Desde antes de nacer, comenzando por nuestros padres que nos dieron el ser, hubo un grupo de personas que estuvo anhelando y ayudando a nuestra existencia en el vientre de nuestras madres. Al nacer, los médicos, las enfermeras o parteras nos dieron la bienvenida. Mientras vamos creciendo, interactuamos con cientos de personas, entre ellos roles fundamentales como: la familia que nos da la primera noción de amor y aprecio; los profesores que no han enseñado a leer y escribir; nuestra comunidad en fe que nos enseñó a creer que somos fruto de creación amorosa de Dios; todos los amigos con los que compartimos la infancia e incontables personas que ni siquiera recordamos o somos conscientes, pero han estado ahí y siguen estando en nuestras vidas.
También podemos añadir a la extensa lista a las personas que hacen posible que los alimentos lleguen a nuestra mesa. Ellos podrán estar a cientos de millas, pero sin ellos no podríamos vivir bien. Y así, siguiendo con los demás bienes y servicios, la conclusión es que no podemos vivir en soledad; nos necesitamos los unos a los otros. Somos lo que somos gracias a los demás.
Asimismo, no podemos olvidar el resto de la creación: todos los animalitos, las plantas, los paisajes, los amaneceres, los atardeceres y la tierra que nos vio nacer, con sus tradiciones, costumbres, idiomas, temperaturas, olores, sabores y colores. En definitiva, podríamos pasar días pensando en cuán bendecidos somos de vivir.
Hay una historia bíblica en Lucas 17, donde Jesús sanó a 10 leprosos, pero solo 1 regresó a dar gracias. Entonces, Jesús, sorprendido, dijo: “Los otros nueve, ¿dónde están?”. Podríamos preguntarnos: ¿Dónde estamos nosotros? Mi invitación es que seamos parte de ese 10% que siempre es agradecido, porque lo bueno en nuestra vida supera con creces lo negativo. Soy consciente de que hay cosas terribles pasando a nuestro alrededor, que nos hacen sentir que cada vez todo va a ser peor y nos desilusionan. Pero no nos dejemos desanimar ni perdamos la esperanza. Celebremos las victorias en las luchas por la justicia y la dignidad de cada ser humano, porque son expresiones de amor y el amor es más fuerte que la muerte.
Si tienes un minuto para pensar en cómo puedes expresar gratitud hoy, sería genial; es para tu propio bien. Yo estoy agradecido de que hayas podido leer este artículo. Gracias.
Rev. Israel Portilla-Gómez es rector asociado en St. Mary’s Episcopal Church. 2222 E Tudor Rd, Anchorage, AK 99507. [email protected]. (907) 563-3341. Ext. 13.