El presidente Donald Trump firma la “Gran y Hermosa Ley” de presupuesto
Por sdmn
La nueva ley presupuestaria de Trump recorta profundamente Medicaid y la asistencia alimentaria, mientras consolida exenciones fiscales y aumenta el gasto militar. El proyecto fue aprobado por un margen estrecho tras una votación decisiva de la senadora Lisa Murkowski.
El presidente Donald Trump firmó el viernes una amplia y controvertida ley de presupuesto durante una ceremonia del 4 de julio en la Casa Blanca, culminando semanas de tensas negociaciones y enfrentamientos partidistas. La legislación, una de las más trascendentales en política doméstica en décadas, introduce cambios estructurales profundos al sistema fiscal y a la red de protección social de Estados Unidos, y solo se aprobó gracias al voto decisivo de la senadora de Alaska Lisa Murkowski.
La ley convierte en permanentes los recortes fiscales aprobados durante el gobierno de Trump en 2017 y agrega nuevas exenciones para propinas y beneficios del Seguro Social. Aumenta las deducciones estándar y amplía el crédito tributario por hijos, además de elevar el techo de la deuda en 5 billones de dólares. También incluye un aumento histórico en el gasto en seguridad: 150 mil millones más para las Fuerzas Armadas y 100 mil millones para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), convirtiéndolo en la agencia de orden público más grande del país.
Pero estos cambios tienen un costo. Para compensar la pérdida de ingresos, la ley impone restricciones generalizadas a Medicaid y a los programas de nutrición. Nuevos requisitos laborales y reglas de verificación podrían dejar sin cobertura médica a unos 12 millones de estadounidenses en la próxima década. Los beneficiarios de asistencia alimentaria en estados con altos índices de errores administrativos, como Alaska, deberán eventualmente compartir los costos con el gobierno federal. La Oficina de Presupuesto del Congreso estima que esta legislación añadirá 3.3 billones de dólares al déficit nacional en los próximos diez años. Además, reduce o elimina incentivos para energías limpias y restringe créditos fiscales para proyectos renovables vinculados a cadenas de suministro extranjeras, como parte de un desmantelamiento más amplio de políticas ambientales adoptadas bajo la administración Biden.
En el Senado, el liderazgo republicano enfrentó una posible derrota del proyecto cuando senadores moderados se opusieron a los recortes en salud rural y programas contra la pobreza. Sin embargo, recurrieron a la senadora Murkowski, quien condicionó su apoyo a varios cambios importantes que mitigaran el impacto en Alaska. Entre sus logros: un retraso en sanciones relacionadas con asistencia alimentaria para estados como Alaska, exenciones a requisitos laborales según el desempleo local, y un aumento significativo en fondos para hospitales rurales. No obstante, muchas de sus propuestas para proteger Medicaid fueron bloqueadas por reglas del Senado. La ley fue posteriormente votada nuevamente en la Cámara de Representantes y enviada al escritorio del presidente Trump.
Su aprobación marca un giro decisivo en la agenda económica de la administración Trump, pero también sienta las bases para una crisis social a nivel nacional. Para millones de personas, las cifras escritas en papel se traducirán en citas médicas canceladas, estantes vacíos en farmacias y menos alimentos en la mesa. Algunos hospitales rurales podrían cerrar. Las familias de bajos ingresos enfrentarán nuevos obstáculos burocráticos para mantener lo básico. Detrás de los vuelos de exhibición y las canciones patrióticas, el verdadero legado de esta ley presupuestaria no se medirá en recortes de impuestos ni en gráficos del déficit, sino en vidas alteradas, sistemas sobrecargados y redes de apoyo deshilachadas, en silencio, lejos de las cámaras.