La democracia estadounidense, gravemente amenazada
La juez jubilada del Tribunal Superior de Alaska Elaine Andrews está “muy preocupada” por la democracia en Estados Unidos, según reconoce en declaraciones a Sol de Medianoche. “No hay duda de que la administración Trump se centra en empoderar al poder ejecutivo y socavar al poder judicial como una rama igual del gobierno. Los ataques a jueces y bufetes de abogados, el incumplimiento de las órdenes judiciales y el desmantelamiento del Departamento de Justicia son graves amenazas a nuestra forma democrática de gobierno”.El pasado 26 de julio, seis jueces jubilados de las más altas instancias de la Justicia en Alaska firmaron en Anchorage Daily News una carta pública dirigida al senador republicano Dan Sullivan, de Alaska, para pedirle, “implorarle”, que rechazase el nombramiento de Emil Bove como juez vitalicio del Tribunal de Apelaciones del Tercer Circuito de los Estados Unidos.
Sullivan no les hizo caso y ese mismo día (martes, 26 de julio) votó a favor de la designación propuesta por el presidente Trump. Bove fue confirmado por 50 a 49, solo con los votos republicanos, salvo los de las senadoras republicanas Lisa Murkowsky (Alaska) y Susan Collins (Maine). Los seis jueces jubilados eran Walter Carpeneti (ex presidente del Tribunal Supremo, originario de Juneau), Elaine Andrews (Anchorage), Beverly Cutler (Palmer), David George (Sitka), Louis Menéndez (Juneau) y Fred Torrisi (Dillingham), estos cinco últimos del Tribunal Superior de Alaska. “Aunque este juez propuesto no ejercería en Alaska, como juez federal de apelaciones, participará en decisiones de importancia nacional para todos los ciudadanos, incluidos los alaskeños (…) La conducta de Bove fue cuestionada repetidamente por sus colegas, la defensa contraria y el tribunal. Recientemente, abogados de gran prestigio y amplia experiencia del Departamento de Justicia han renunciado, declarando públicamente que Bove les exigió actuar de forma poco ética en la gestión de casos de alto perfil. Existen denuncias disciplinarias pendientes contra él ante el Colegio de Abogados de Nueva York”, decían estos seis jueces jubilados en su carta abierta a Dan Sullivan. Estos seis jueces alaskeños son parte de los más de 75 jueces que han firmado su repulsa a Bove por todo el país. Emil Joseph Bove III fue fiscal general adjunto del 20 de enero al 6 de marzo pasados y miembro del equipo de abogados del presidente en los casos de obstrucción electoral, documentos clasificados y falsificación de registros comerciales. Sol de Medianoche ha entrevistado a la juez Elaine Andrews, de Anchorage, quien declara que “aunque creo que es una decisión seriamente equivocada, [Sullivan] tiene derecho” a votar por Bove, como “también está el derecho y la responsabilidad de los votantes para tener en cuenta la toma de decisiones del senador Sullivan sobre éste y todos los demás asuntos al votar sobre su candidatura a la reelección en 2026”. “No hay duda de que la administración Trump se centra en empoderar al poder ejecutivo y socavar al poder judicial como una rama igual del gobierno. Los ataques a jueces y bufetes de abogados, el incumplimiento de las órdenes judiciales y el desmantelamiento del Departamento de Justicia son graves amenazas a nuestra forma democrática de gobierno”. Alaska tiene un sistema de nombramientos que garantiza criterios profesionales y apolíticos y facilita la independencia judicial. “El sistema de selección de jueces federales difiere del sistema de selección de jueces estatales”, dice la juez jubilada Andrews. “Sin embargo, los criterios, independientemente del proceso, deben ser los mismos: una evaluación apolítica de la capacidad profesional, la imparcialidad, la diligencia, la integridad y el temperamento judicial del solicitante. El proceso de nombramiento de jueces federales se ha convertido en un proceso extraordinariamente politizado, perdiendo de vista estos valores”. “Hay muchos estados que tienen algún tipo de sistema de selección de méritos para los jueces estatales”, continúa Elaine Andrews. “Pero ninguno es tan sólido ni tan transparente como el sistema de Alaska. Y ninguno incluye el nivel de participación ciudadana del que disfrutan los habitantes de Alaska”. ¿Cree usted que la democracia estadounidense está en peligro? “Lamento decir que estoy muy preocupada. La participación ciudadana es un componente necesario para mantener y mejorar la democracia. Debemos hablar como individuos y dar a conocer nuestras preocupaciones a nuestros funcionarios electos y trabajar duro a nivel local y nacional para que podamos ser escuchados. Cada persona tiene un papel que desempeñar”. |