La Ley SAVE se estanca en el Senado
La Ley SAVE enfrenta grandes obstáculos en el Senado, pero está redefiniendo políticas estatales y afinando la estrategia electoral de Trump para las elecciones de medio término.El debate sobre la Safeguard American Voter Eligibility Act continúa en Washington, pero la legislación ha asumido un rol inusual: estancada en el Senado mientras gana fuerza como mensaje político y como modelo para iniciativas a nivel estatal. En su núcleo, la Ley SAVE transformaría la forma en que los estadounidenses se registran y votan. Exige prueba de ciudadanía presentada en persona ante un funcionario electoral, lo que en la práctica elimina el registro en línea y por correo. También impone identificación con foto en los centros de votación e introduce sanciones para funcionarios que no hagan cumplir las normas. El proyecto otorgaría al Departamento de Seguridad Nacional acceso a los padrones electorales. Se trata de un cambio significativo.
Las implicaciones prácticas son amplias. Más de 21 millones de estadounidenses en edad de votar no cuentan con documentos como pasaporte o acta de nacimiento que cumplirían con el requisito, según el Brennan Center for Justice. El acceso representa otro obstáculo. Mientras que el trayecto promedio a una oficina electoral es de unos 20 minutos, esa distancia aumenta a 49 minutos en zonas rurales del oeste. En lugares como el condado de Apache, en Arizona, llega a dos horas y media. Más de 5 millones de personas tendrían que viajar al menos una hora. Los horarios de atención y la falta de definición sobre qué constituye un “funcionario electoral apropiado” añaden más incertidumbre. La legislación ha generado una fuerte resistencia en el Senado. Los demócratas, liderados por el senador de California Alex Padilla, han buscado bloquearla, calificándola de restrictiva y comprometiéndose a impedir su avance. El proyecto requiere 60 votos y no ha habido negociaciones sustanciales entre los partidos. Aunque los republicanos lo han impulsado bajo presión del presidente Donald Trump, sus probabilidades de aprobación siguen siendo reducidas. Los intentos de añadir disposiciones adicionales han complicado aún más su avance. Sin embargo, las limitadas perspectivas del proyecto en el Congreso no han frenado su impacto más amplio. Estados liderados por republicanos están promoviendo medidas similares, con al menos seis estados preparando iniciativas para votación este otoño y 35 propuestas en seguimiento en 18 estados. En Alaska y Michigan, campañas de recolección de firmas ya han alcanzado el umbral necesario para incluir preguntas sobre ciudadanía en las boletas. Para Trump, la Ley SAVE también funciona como un mecanismo para desplazar la conversación política hacia la integridad electoral y temas que, según encuestas, resuenan con los votantes. A medida que crece la presión de las elecciones de medio término, este impulso permite a los republicanos marcar contraste con los demócratas y centrar la campaña en las reglas de votación en lugar de las preocupaciones económicas. Incluso sin convertirse en ley, el proyecto está moldeando el terreno del ciclo electoral. |