Sarah Buckinham: “¡Todos podemos apoyar a las comunidades inmigrantes, seamos inmigrantes o no!”
por carlos matías
La psicóloga Sara Buckingham advierte sobre el impacto de las políticas migratorias en la salud mental de las familias inmigrantes y destaca la importancia de las redes comunitarias, el acceso seguro a servicios básicos y el apoyo emocional para enfrentar el miedo y la incertidumbre.
“El daño causado por las leyes migratorias no se limita a las personas detenidas, deportadas o separadas de sus familias. La ley de inmigración crea efectos dominó en todas las familias y comunidades de inmigrantes. Pero éstas continúan mostrando fortaleza y se apoyan entre sí. Es importante que las comunidades se protejan”, dice a SOL DE MEDIANOCHE Sara Buckingham, psicóloga especialista en familias inmigrantes y refugiadas.
“Las comunidades y organizaciones pueden apoyar a las familias inmigrantes manteniendo las escuelas y la atención médica seguras y accesibles, con servicios en los idiomas de las personas, ayuda legal y espacios acogedores”, añade Sara Buckingham. “¡Todos podemos desempeñar un papel apoyando a las comunidades inmigrantes, seamos inmigrantes o no! Nuestro objetivo no es sólo reducir el daño; es crear comunidades donde todos puedan prosperar”.
No hay datos sobre el deterioro de la salud mental de los latinos en Alaska debido a la política de inmigración. Pero “hay muchas evidencias de que las redadas, detenciones, deportaciones y separaciones familiares están disparando los casos de ansiedad, depresión, estrés y angustia de los inmigrantes, sus familiares e incluso otras personas de la comunidad. Incluso las amenazas de la ley producen estrés, problemas de salud física y mental y angustia. Muchas familias inmigrantes evitan la atención sanitaria y otros servicios públicos por miedo”.
Sara Buckingham trabaja “con familias que tienen hijos cuyos padres u otros cuidadores están separados de ellos, lo que ha sido un verdadero desafío para esas familias”. Es psicóloga especialista en familias inmigrantes y refugiadas, codirectora del Centro de Participación y Aprendizaje Comunitario, líder del Colectivo de Investigación Crossroads y profesora asociada de Psicología en el Programa de Doctorado en Psicología Clínica-Comunitaria de la Universidad de Alaska Anchorage.
Para ella, “racismo, xenofobia y odio se complementan con las leyes de inmigración. La xenofobia y el racismo crean discriminación, exclusión y exposición al daño. Las leyes de inmigración añaden precariedad legal y la posibilidad de detención, deportación y separación familiar”.
“El miedo a la detención y la deportación produce estrés crónico. En Alaska, los indicadores de salud mental de los jóvenes son preocupantes. Una encuesta de 2023 mostró que el 43,2% de los estudiantes de secundaria en Alaska se sintieron tristes y desesperados. El 34,5% se sentían ansiosos, nerviosos, tensos, asustados, como si algo malo fuera a suceder cada día. El 22,6% dijo que había considerado el suicidio. No son datos específicos de jóvenes inmigrantes latinos, pero muestran el contexto en que viven las familias inmigrantes latinas. Los jóvenes latinos reportan altos niveles de tristeza persistente e ideación suicida, en algunos casos más altos que otros grupos. En Alaska, 1 de cada 5 jóvenes ha considerado el suicidio desde 2015”.
“Es necesario corregir las políticas que crean miedo a la separación, limitan el acceso a los servicios básicos o desestabilizan el funcionamiento de las familias. A nivel comunitario, es fundamental crear entornos seguros y accesibles. Las escuelas, los sistemas de salud y las organizaciones comunitarias pueden servir como entornos protectores y generar confianza en las comunidades inmigrantes. Las redes comunitarias son claves, pues brindan apoyo emocional, información y asistencia práctica para superar la incertidumbre actual”. “Es importante reconocer las señales de que alguien puede estar en riesgo de suicidio: tristeza, ansiedad, aislamiento, cambios de sueño o comportamiento, expresiones de desesperanza o de no querer estar aquí, o sentir que no tiene futuro. Cuando se identifica un riesgo, es importante contar con apoyo de salud mental. En los EE. UU., 988 Suicide & Crisis Lifeline está disponible mediante llamada o mensaje de texto y brinda soporte gratuito y confidencial en inglés y español. Llamar al 211 durante el horario comercial también puede ayudar. Muchos niños pueden tener acceso a profesionales de la salud mental en sus escuelas”.