Maestro José López-Ramos, un músico apasionado
Tocar las emociones más profundas de su audiencia, es lo que el director de banda de escuela superior, José López-Ramos, inspira, con esfuerzo y dedicación, a sus estudiantes de la escuela secundaria Bartlett en Anchorage.
López nació en Mayagüez, Puerto Rico, Su familia se dedicaba a la plantación de la caña de azúcar en Cabo Rojo, además fueron algunos soldados y músicos por vocación. “Mi papá me enseñó a tocar el trombón. Mis familiares, en especial, mi bisabuelo hacía sus instrumentos de cuerda de tripa de cabras y tocaban de oído. El hijo menor de mis bisabuelos aprendió a leer música y tocaba la tuba, el bajo y el piano. Ese tío abuelo José Manuel López le enseñó a leer música a mi papá y fue trombonista por 10 años hasta que ingresó al ejército. Soy la cuarta generación de músicos; y tercera, como soldado en el US Army”, dijo López. José siempre soñó con ser músico y maestro. Se graduó como Licenciado en Música de la Universidad de Puerto Rico. Sirvió 11.5 años como músico de las bandas del ejército. “Llegué a Alaska el 2011 como músico del ejército. Fui el primer trombonista de la banda de Alaska hasta el 2017, además toqué la tuba y el bombardino. Estuve en diferentes bases militares hasta que decidí buscar empleo en las escuelas. He trabajado en Fairbanks, Wasilla y ahora en Anchorage. La vida tranquila que ofrece Alaska y las oportunidades para mi familia hizo que nos establecieramos aquí”. Al hablar de su método de enseñanza cuenta que “imparto al estudiante la disciplina que aprendí en el ejército -no soy tan estricto- pues los trato con cariño y a todos los lugares que he ido dicen: ‘esa banda suena tan bonita maestro’. Enseño todo tipo de música desde marchas militares, pasodobles, música de películas hasta boleros latinoamericanos, lo aprendí con mi maestra Virgen Alvarado en Cabo Rojo. José señala que les dice a sus estudiantes: “la música es como el deporte y la cocina. Si juegas baloncesto tienes que trabajar 500 tiros al día, lo mismo en la música, hay que practicar mucho. En la música tienes las dinámicas, cuando tocas suave o fuerte, creas una sensación de emociones en el público al igual que la sazón en la comida. Una música bien ejecutada hace llorar, y por eso, echas un poco de sal y de pimienta”. Durante la celebración Nuestra Huella en el Museo de Anchorage para celebrar el Mes de la Herencia Hispana el pasado año, la banda del maestro López tocó pasos dobles, boleros y Jazz Band a lo Tito Puente para las casi 2,000 personas que atendieron al evento. “Se me paran los pelos al escuchar a mi banda de la escuela Bartlett tocar música latinoamericana en Anchorage”. José está casado con Jacqueline Rosa desde hace 23 años, quien es maestra de español y tienen dos hijos. Rubén es trombonista por tercera generación y estudia para ser maestro de música por vocación en el Conservatorio de Puerto Rico, y Esteban quien toca la trompeta y el violín, y desea ser psicólogo consejero. |