Monte Spurr amenaza con un “nuevo 1992”
El volcán del Monte Spurr, a 129 kilómetros de Anchorage (80 millas), registra una actividad elevada, que ha alarmado al Observatorio de Volcanes de Alaska. Las erupciones de 1953 y 1992 cubrieron Anchorage de ceniza. El sismólogo John A. Power, Doctor en Geofísica por la Universidad de Alaska, Fairbanks, cree que ahora la situación puede repetirse.El Observatorio de Volcanes de Alaska (AVO, por sus siglas en inglés) ha aumentado el seguimiento del Monte Spurr y su nivel de alerta volcánica desde el color “verde” (actividad normal) al “amarillo” (aviso de actividad elevada), que es el paso previo a las alertas “naranja” (a vigilar) y “roja” (situación grave).
El sismólogo John A. Power cree que tanto la erupción de 1953, así como las tres registradas en 1992, provocaron una importante caída de ceniza en Anchorage y comunidades circundantes. Ahora, “existe preocupación por una erupción mayor”, asegura, aunque “no hay indicios de que debamos esperar esto en este momento. El resultado más probable sería una erupción comparable a las de 1953 y 1992 y el mayor peligro es la ceniza volcánica”. El 31 de marzo, la sismicidad se mantenía “elevada, con numerosos terremotos volcánicos pequeños y superficiales detectados bajo el volcán. No se detecta actividad en los datos satelitales ni de la cámara web”. “El AVO monitorea la actividad en el Monte Spurr, en busca de señales que indiquen que el volcán se está acercando a una erupción”, dice Power. “Basándonos en las erupciones previas, se esperarían cambios con respecto a la actividad actual en los terremotos, la deformación del terreno, las condiciones del lago en la cima y la actividad fumarólica si el magma comenzara a acercarse a la superficie. Por tanto, si ocurriera una erupción, estaría precedida por señales adicionales que permitirían una alerta”. Un daño importante de la nueva erupción sería económico, por la interrupción del tráfico aéreo. Además, el coste estimado de la limpieza de cenizas volcánicas en 1992 fue de dos millones de dólares, según Power. El personal de AVO es de unas treinta personas. Trump pensó cerrar AVO, pero no por ahora. El representante republicano por Alaska Nick Begich se ha apresurado a atribuirse la cancelación de este cierre. Pero Power no quiere hacer comentarios: “no estoy autorizado”. Comprar reservas de agua potable envasada, conservas de víveres y medicinas son algunos consejos que se están difundiendo entre la población de Anchorage, y que puede encontrar más recomendaciones en www.avo.alaska.edu. |