Priorizar la salud mental de los jóvenes en tiempos de rápido cambio climático
por samarys seguinot medina
A medida que los niños crecen, los problemas de salud mental relacionados con el clima se intensifican. La vulnerabilidad se ve agravada por factores como la pobreza, el racismo, el género, la discapacidad y el trauma intergeneracional.
El cambio climático y el aumento de las temperaturas están impactando significativamente la salud mental en todo el mundo. La salud mental abarca el bienestar emocional, psicológico, espiritual y social, influyendo en cómo pensamos, sentimos, actuamos y nos relacionamos con los demás. Los jóvenes son especialmente vulnerables a la ansiedad y el estrés relacionados con el clima, incluidos el PTSD y la depresión, que suelen aparecer tras fenómenos meteorológicos extremos como huracanes, inundaciones, incendios forestales y olas de calor.
Las investigaciones muestran que, por cada grado Celsius de aumento de la temperatura, las tasas de suicidio aumentan un 0,7 % en Estados Unidos y un 3,1 % en México. Las poblaciones indígenas, en particular los jóvenes indígenas estadounidenses y los indígenas nativos de Alaska (AI/AN) de entre 10 y 24 años, presentan las tasas de suicidio más altas en Estados Unidos, lo que pone de manifiesto la desproporcionada carga de problemas de salud mental a la que se enfrentan.
A medida que los niños crecen, los problemas de salud mental relacionados con el clima se intensifican. La vulnerabilidad se ve agravada por factores como la pobreza, el racismo, el género, la discapacidad y el trauma intergeneracional. En un estudio, el 77 % de los jóvenes afirmó que «el futuro da miedo» y más del 45 % indicó que el cambio climático afecta negativamente su vida cotidiana.
Eventos recientes, como el tifón Halong en el oeste de Alaska, que desplazó a más de 1500 personas —en su mayoría indígenas nativos de Alaska—, ponen de manifiesto la urgencia de la situación. Estas comunidades también se enfrentan a injusticias ambientales, como la contaminación proveniente de instalaciones militares abandonadas, la mala gestión de residuos peligrosos y los contaminantes transportados al Ártico desde fuentes lejanas. El deshielo de los glaciares y el permafrost está liberando contaminantes acumulados durante décadas, lo que supone una amenaza aún mayor para la salud y el bienestar.
El informe de 2023, Salud mental y nuestro clima cambiante: Niños y jóvenes, destaca cómo el cambio climático agrava los problemas de salud mental existentes. Estos incluyen problemas del desarrollo, depresión, ansiedad, racismo, pobreza, problemas de conducta, inseguridad habitacional, nutrición, abuso de sustancias y acceso limitado a la atención médica. Estos factores de estrés pueden derivar en trastornos psiquiátricos en la edad adulta.
Los jóvenes se sienten cada vez más frustrados y defraudados por la respuesta insuficiente a nivel global al cambio climático. Sin embargo, muchos canalizan su ansiedad en el activismo, participando en marchas y protestas para exigir un cambio.
Sugerencias para apoyar la salud mental de niños, niñas y jóvenes: • Utilizar estrategias de prevención del suicidio culturalmente pertinentes que respeten los valores y tradiciones indígenas. • Abordar las raíces sistémicas de las enfermedades mentales en las comunidades indígenas mediante la descolonización de la educación y la promoción de la soberanía. • Ampliar el acceso a la atención de la salud mental, especialmente en zonas remotas e indígenas. • Brindar apoyo y oportunidades en las escuelas que promuevan la sanación tradicional y las prácticas culturales. • Fomentar el uso de las lenguas, historias, música y canciones indígenas de Alaska para la sanación. • Ofrecer evaluaciones profesionales para identificar y tratar el malestar relacionado con el clima. • Ayudar a los padres y madres a enseñar a sus hijos e hijas sobre el cambio climático, a gestionar sus miedos, a cultivar la esperanza y a desarrollar la resiliencia. • Apoyar a organizaciones como ACAT, que abogan por la prohibición de sustancias químicas tóxicas y apoyan políticas ambientales que protejan a las personas más vulnerables. • Promover programas como Yarducopia, que enseñan jardinería orgánica y ayudan a las familias a cultivar alimentos libres de tóxicos, ¡beneficiosos para la salud mental!
Nuestra conexión con la tierra es nuestra medicina. Promover la salud ambiental y mental significa honrar las tradiciones, proteger los recursos naturales y crear espacios seguros para la sanación. Tu voz, tu bienestar y tu cultura importan.
Recursos de Salud Mental • Línea Nacional de Crisis de Salud Mental: 988 • Línea de Ayuda de Alaska: 1-877-266-4357 • Línea Nacional de Prevención del Suicidio: 1-800-273-8255 • Fundación Southcentral: 907-729-2500
Dra. Samarys Seguinot-Medina, boricua de Puerto Rico, científica ambiental y de salud pública, residente en las tierras Dena’ina, Alaska.