Unidos, de pie: Sergio Acuña y la lucha de los trabajadores
“Los trabajadores necesitan sindicalizarse, para su protección. Las empresas y el Estado velan por sus intereses y estos no siempre coinciden con los intereses del trabajador”, dice Sergio.Sergio Acuña llegó a Estados Unidos de la misma forma en la que llegan miles de trabajadores a Alaska: con esperanzas, con promesas, pero especialmente con un espíritu de enfrentar cualquier lucha por venir.
En 1988, Enrique, su hermano, llegó a estas tierras gracias al auge de la época petrolera. Mientras tanto, un joven Sergio, desencantado por el sistema educativo, estudiaba Derecho en México, pero como él mismo dice, su plan se fue “chueco”. Sergio decidió dejar la universidad y conocer Alaska en 1991, mayoritariamente por los paisajes que le mostraba su hermano. Se enamoró de esta tierra, empezó a trabajar aquí y se unió a el sindicato de Laborers Local 341 en 1996. Este sindicato protege a trabajadores de la industria de la construcción, sector público, cuidado de la salud, mantenimiento y servicios de limpieza. Desde el principio, Sergio fue un miembro activo del sindicato, lo cual le permitió subir de puesto hasta convertirse en vicepresidente. Las labores de mano de obra intensiva —las de los denominados blue-collar workers— conllevan un riesgo inherente. En Alaska la vulnerabilidad del trabajador alcanza otra escala. Acá donde el clima es extremo, la fauna ronda las ciudades y los sitios de trabajo pueden ser distantes, los trabajadores enfrentan una jornada laboral donde el margen de error es prácticamente nulo. Por ello, dice Sergio, los trabajadores necesitan sindicalizarse, por su protección. Las empresas y el Estado velan por sus intereses y estos no siempre coinciden con los intereses del trabajador. En ocasiones, el Estado “pone trabas, pero no necesariamente a que el sindicato llegue al trabajador, sino que pone trabas para darles beneficios y mejores condiciones de trabajo”. Así que es importante organizarse para luchar por conseguir seguro médico, salarios justos y mejores condiciones materiales. Según Sergio, a pesar de que haya una tendencia al alza de trabajadores sindicalizados, que haya una creciente cantidad de trabajadores blue collar latinos y que la mano de obra latina sea una de las “más formidables” que él haya visto, ellos no forman un porcentaje significativo de los trabajadores sindicalizados. Sergio señaló que los líderes sindicales y las empresas encargadas del gaseoducto Alaska LNG han firmado contratos, y advirtió que la mano de obra local no será suficiente. Por ello, anticipó una llegada masiva de trabajadores migrantes, tanto del resto de Estados Unidos como de Latinoamérica, para cubrir la demanda del proyecto. Con la llegada de estos trabajadores, la historia de Sergio se vuelve circular, pues su hermano llegó a estas tierras a trabajar en el oleoducto de la década de 1970. Finalmente, Sergio plantea: “¿Porque se hace rica la gente?” Él mismo responde: “Porque abusa, porque promueve prácticas que van en contra de los trabajadores”. También insiste que su labor es preocuparse por que los sindicalizados puedan “llegar a casa con todas sus extremidades”. Para Sergio el trabajador no es víctima de sus condiciones, ya que tiene la posibilidad de no poner la cara para que le peguen sin responder. Un trabajador siempre puede defenderse. Pero no se puede luchar solo contra quien tiene el poder. La organización social es lo que los hace fuertes. “Unidos, de pie nos mantendremos. Divididos, caeremos”, explica. |